miércoles, 14 de octubre de 2015

Génesis de la comunicación


La teoría de la comunicación estudia la capacidad de algunos seres vivos para relacionarse con otos seres de la misma especie a través de el intercambio de información, también reconoce la aptitud para comunicar de todo ser vivo que sea capaz de relacionarse con otro ser vivo recurriendo a un comportamiento comunicativo.
la evolución del hombre ha requerido, como condición necesaria la generalización de las relaciones comunicativas a todo el ámbito de la interacción humana. Los Actores animales no comunican como los hombres, ni comunican lo que los hombres,  las especies animales se sirven de la comunicación como uno de los recursos adecuados para asegurar el ajuste biológico con su ecosistema, y gracias a la capacidad comunicativa han logrado evolucionar con éxito para adaptarse a los cambios ocurridos en su medio natural 
La circunstancia de que la comunicación sea una tarea en la que pueden participar Actores humanos y Actores animales, hace de la Teoría de la Comunicación una disciplina abierta,  por una parte, al estudio del intercambio de información que está al servicio de fines biológicos (compartidos por muchas especies, incluida la humana) y, por otra parte, al estudio de la comunicación que está al servicio de fines específicamente humanos, ligados a la existencia de la sociedad, la cultura y los valores.
En la actividad comunicativa existen, aspectos que son tratados por las Ciencias de la Naturaleza y otros que son tenidos en cuenta por las Ciencias de la Cultura, Teoría de la Comunicación plantea un problema epistemológico, que podría explicar, en parte, el retraso con el que esta disciplina se está incorporando al saber científico, El saber científico se encuentra disociado entre un campo de estudios que se asigna a las Ciencias de la Naturaleza, en el cual se encuentran  la Física o la Biología, y otro campo de estudios que se asigna a las Ciencias de la Cultura, en el cual se sitúan la Teoría del Conocimiento o la Axiología.
El estudio sistemático de la comunicación, si llegase a concretarse en una teoría sólida, evitaría que la Teoría de la Comunicación sucumbiera a dos riesgos contrapuestos e igualmente peligrosos: el idealismo o el biologismo, la orientación idealista se ha especializado en el estudio exclusivo de las características comunicativas que diferencian al Actor humano del animal, perdiendo de vista las bases evolutivas comunes a la hora de explicar esas diferencias; la orientación biologista ha tomado en cuenta los rasgos comunes que posee la comunicación humana y animal, ignorando los cambios que se han producido en esos rasgos, desde el momento en que la comunicación va a ser utilizada por un Actor  -el Hombre-  que vive en un medio cultural y no sólo en un medio natural.
Los enfoques idealistas de los estudios de la comunicación cuentan con el apoyo de una tradición filosófica que, desde muy antiguo, establece la línea divisoria entre los hombres y los animales precisamente en el interior de la comunicación, los enfoques biologistas tienen a su favor un espectacular avance de las ciencias del comportamiento animal, rebautizadas con el nombre de Etología investigador entiende que la comunicación es un aspecto de la interacción intraespecífica, interespecífica. Por tanto, la comunicación deberá ser analizada como un comportamiento determinado por las necesidades y los instintos biológicos del Actor animal o humano, en última instancia, el comportamiento comunicativo, como cualquier otro, estaría orientado a lograr los ajustes necesarios para la reproducción del individuo y de la especie.
Desde el momento en que los seres vivos ensayaron con éxito el uso de las primeras señales, como alternativa a las interacciones motoras, la evolución fue proveyendo a las especies de órganos biológicos de comunicación cada vez más complejos. Los órganos biológicos de comunicación son capaces de modular las energías para generar señales  y de funcionar acoplados con otros órganos correlativos, adecuados para captar las señales que aquellos emiten, nuestra especie ha heredado algunos de esos sistemas, no necesariamente los más perfectos que se han creado en la naturaleza, ni los únicos posibles De nuestros antecesores no humanos hemos heredado, además de los sistemas biológicos de instrumentos que nos abren a la comunicación, un repertorio de patrones expresivos muy variado y muy rico.
Nuestra preeminencia biológica radica, a este nivel, en nuestra mayor capacidad de aprender nuevas representaciones; de asimilar esas representaciones a situaciones distintas de aquéllas en las cuales las adquirimos; y de modificar los elementos expresivos de la representación . En el hombre, a partir de cierta edad, las representaciones no sólo sirven para expresar conductas, sino además, otras representaciones.
 En la naturaleza existen numerosas especies que transportan cosas, o bien para usarlas con fines prácticos como la ramas con las que los pájaros construyen sus nidos  o bien para utilizarlas como soportes de datos para la comunicación, tal como ocurre con los objetos brillantes que algunas especies de aves reparten por los límites de su territorio, para indicar a sus congéneres la apropiación de un espacio de cortejo y cría. 
  

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